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La mayoría de las fundaciones para la salud desarrollan actividades investigadoras

Fuente Acta Sanitaria. Luis Ximènez 29 junio
De Izda. a dcha.; Javier Nadal Presidente de la AEF, Honorio Bando Consejero Científico de la Fundación Bamberg, Fernando Bandrés Director Académico de la Fundación Tejerina

 

Uno de los cursos de verano de El Escorial, celebrado bajo el título la ‘Aportación de las fundaciones al fomento de la salud, investigación y bienestar’, ha confirmado que la mayoría de estas entidades desarrollan actividades investigadoras.

Esta observación fue realizada durante el curso que fue organizado por el Grupo de Trabajo Sectorial de Salud, Investigación y Bienestar de la Asociación Española de Fundaciones (AEF), al que asistieron representantes de entidades como las fundaciones Tejerina, Ramón Areces, Tecnología y Salud, Mutua Madrileña, Conocimiento Madri+d, Educación para la salud, ONCE, Alicia Koplowitz, Lilly y Juan J. López-Ibor, entre otras.

El presidente de la Asociación Española de Fundaciones, Javier Nadal, resaltó la importancia del mundo fundacional en España, a pesar de que no siempre es bien conocida su importante labor por parte de la sociedad en su conjunto.

Como grandes cifras sectoriales, citó las 9.000 fundaciones que hay activas actualmente en el país, en las que trabajan 200.000 personas y colaboran más de 70.000 voluntarios.

Nadal recordó también que el cinco por ciento de todas las fundaciones existentes se dedican de manera exclusiva al campo de la salud, aunque hay un porcentaje mayor de ellas que están englobadas en la categoría de “investigación”. Un matiz pertinente, en su opinión, ya que la razón de ser de muchas entidades sin ánimo de lucro dedicadas a la salud es, precisamente, la investigación.

Como impulsor principal del grupo de trabajo sectorial de salud, investigación y bienestar de la AEF, Honorio Bando, destacó la relevancia de poder reunir en El Escorial a algunas de las principales figuras del mundo fundacional. Con dos objetivos claros, según explicó. Por un lado, ofrecer la máxima colaboración para llegar a ideas de futuro y que las fundaciones estrechen su colaboración de cara a poder recibir de manera nítida las demandas sociales.

De la misma forma, Bando se felicitó porque ya son 33 las entidades que componen el grupo de trabajo. Un colectivo ilusionado y comprometido que tiene importantes programas de colaboración con la Universidad Complutense y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Amén de un importante proyecto de colaboración con FENIN, destinado a conocer la repercusión del sector de la tecnología sanitaria en la sociedad

Destacó igualmente el académico la colaboración entre las fundaciones y las instituciones públicas, además de reseñar la necesidad de potenciar en toda su dimensión la colaboración público privada. Bando también estimó que el crecimiento económico, el aumento del empleo y la mejora generalizada de la calidad de vida de las personas deben llevar siempre a un fortalecimiento de la sociedad civil, con beneficios tangibles e intangibles para todos los ciudadanos

A continuación, el director académico de la Fundación Tejerina, Fernando Bandrés, protagonizó una conferencia inaugural, muy afortunada en datos y lenguaje, sobre el tema del compromiso y la responsabilidad de las fundaciones de salud, investigación y bienestar en el siglo XXI. Para ello, disertó sobre las ideas de compromiso, voluntariado y responsabilidad, esta última en su tercera acepción latina de dar respuesta comprometida a las necesidades sociales.

Bandrés vio la génesis legal de las actuales fundaciones en el artículo 34 de la Constitución Española, con raíces grecolatinas más remotas, como la figura de las matronas de la Roma clásica.

De las fundaciones dijo que son entidades sin ánimo de lucro y con voluntad de acción en el tiempo y destinadas a mejorar el patrimonio social. Concretamente sobre las fundaciones del ámbito sanitario, Bandrés resaltó la ilusión que movió a cada fundador a crear cada entidad, además de su capacidad de contagio a otros colaboradores y, muy especialmente, la investigación como motor esencial de su actividad. Bandrés definió también la salud como ese salto que hay que dar para sentirse a salvo, hacia un estado de gracia espiritual que permite vivir de forma saludable, solidaria y gozosa. A lo que Bandrés también añadió la idea de Michael Grossman, cuando dijo que la salud también es un activo económico.

 

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